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Lucila Galkin: "La lucha por los derechos humanos en Argentina es una inspiración para todo el mundo"

A poco más de un año de la media sanción en Diputados de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que luego sería rechazada en la Cámara de Senadores, la situación de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Argentina sigue siendo preocupante. A pesar de la lucha, de la marea verde, de las decenas de manifestaciones en las calles de todo el país y las redes sociales, de la evolución en la perspectiva social y el reconocimiento y la ampliación de derechos dado en los últimos tiempos, no parece haber solución para las distintas problemáticas. Año a año, según estimaciones, se realizan entre 480 y 525 mil abortos, y las complicaciones derivadas de los abortos inseguros y clandestinos, llevados a cabo de esta forma a raíz de su penalización, es una de las principales causas de mortalidad materna. Pese a que el Código Penal prevee la ILE en casos de riesgo para la salud, o de embarazos productos de violaciones, en la vida real la situación es totalmente contraria; teniendo que, en muchos casos, atravesar un largo proceso y distintas barreras, que a veces llega hasta incluir el accionar oscuro de personas y organizaciones, para poder llegar a este, un derecho avalado por jurisprudencia en el Caso "F.A.L". El mismo establece que debe realizarse el procedimiento sin necesidad de autorización judicial y, en casos de abusos, siendo suficiente la declaración jurada de la mujer o persona gestante. A todo esto se le suma la no implementación real de la Ley de Educación Sexual Integral, sancionada en el año 2006, hace más de una década. Como consecuencia, todos los días, en cualquier rincón del país, mujeres, niñas y personas gestantes continúan poniendo en riesgo sus vidas y su salud por la falta de políticas públicas, el poco interés por parte de la política en modificar la realidad y, principalmente, el no acceso a un Aborto Legal, Seguro y Gratuito en cualquier hospital público del país.

Lucila Galkin, Coordinadora de Género y Directora del Área de Educación en Derechos Humanos y Juventud de Amnistía Internacional Argentina, charló en un mano a mano imperdible con Desgrabados. La Abogada, graduada en la Facultad de Derecho de la UBA y con una Maestría en Educación en Derechos Humanos en la Universidad de Oslo, analizó el trabajo de la organización internacional en relación a la diversidad sexual y de género, se refirió a la marea verde y el poder de la juventud para cambiar la realidad, recordó la histórica contratapa verde del New York Times con la percha y habló de las posibilidades de que este año sea ley el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina.

 

 

  • ¿Qué trabajos realiza Amnistía Internacional en relación a la diversidad y educación sexual y de género?

Amnistía Internacional es un movimiento de más de siete millones de personas alrededor de todo el mundo y tiene campañas globales que, lo que buscan, es poder posicionar un tema en la agenda y hacer campañas de disidencia política para que, cuando esos derechos sean vulnerados en los distintos países del mundo, se pueda revertir esa situación. En ese contexto, desde el 2014 se viene trabajando en una campaña a nivel mundial llamada "mi cuerpo mis derechos", que tuvo como eje central los derechos sexuales y reproductivos. Una vez que la campaña culminó en Latinoamérica se determinó la necesidad de seguir trabajando muy arduamente en esos temas, dada la vulneración de los derechos de las mujeres, niños, personas con capacidad de gestar y del colectivo LGBT que existía y existe en la región. Entonces, a partir de esto, se empezó a trabajar desde distintos enfoques. Actualmente hay un programa muy fuerte que se llama “es mi cuerpo”, en el cual se trabaja puntualmente con población joven, y que apunta a chicos de entre 13 y 19 años con la educación en materia de derechos humanos como eje central, porque nosotros creemos que, para que las cosas puedan realmente modificarse, debe empezarse con empoderar a la ciudadanía, para que conozca cuáles son sus derechos y tengan herramientas para reclamarlos; lo hacemos en espacios de educación formal y no formal, tanto en la deconstrucción de estereotipos de género, qué son los derechos sexuales y reproductivos, aborto, educación sexual integral y violencia de género, pero todo desde el enfoque de derechos humanos. Con los jóvenes lo que se busca no es solo que participen y reciban esta formación, sino que además puedan ser multiplicadores, entonces también se los forma en el desarrollo de metodologías participativas, para luego ser facilitadores de estos talleres en diversos espacios, en el desarrollo de campañas que ellos puedan generar para sensibilizar a la población en general sobre determinados temas, ya sea la vía pública o en redes sociales, y en la incidencia política, para que puedan acceder y participar del ámbito político. Ellos aprenden de nosotros y nosotros aprendemos de ellos. Nuestra agenda tiene como uno de los principales ejes que se avance, por un lado, en la despenalización y legalización del aborto en Argentina, para que las mujeres puedan acceder a sus derechos sexuales y reproductivos, y actualmente estamos profundizando mucho también en el embarazo no intencional en la adolescencia y el embarazo infantil forzado de chicas de 10 a 14 años.

  • Vos mencionabas que parte del trabajo de Amnistía Internacional está en la generación de campañas para poder instalar un tema en la agenda y que este vaya diversificándose y generando conciencia en la sociedad, pero para que esto ocurra hace falta una cantidad de tiempo prolongado y difusión, y quizás hay situaciones en las que se necesita una reacción mas bien inmediata. ¿Cómo actúa la organización ante estos casos?

La movilización es una de las formas. Amnistía, al ser un movimiento internacional, por un lado tiene la posibilidad de contar con el apoyo de muchos países, teniendo en cuenta que actualmente existen oficinas en 150 países, y eso nos permite que, muchas veces, lo que está pasando en Argentina se visibilice por todo el mundo y haya presión internacional para que esos temas se traten. Muchas veces lo que se hace es, a través de una petición donde se juntan firmas sobre un determinado tema, dirigirnos a las embajadas de los distintos países a solicitar que se tomen medidas sobre dichas problemáticas, ya que se están vulnerando derechos humanos. Por supuesto, esto lleva tiempo. Después se realizan un montón de microacciones, desde reuniones con las autoridades y envío de cartas con pedido de acceso a la información pública, entre otras; el tipo de reacción que tenemos depende también de cuál es la vulneración que se esté dando. Hay todo un procedimiento de acciones urgentes para reaccionar ante situaciones de vulneración de derechos durante el transcurso. Amnistía es una organización que, de alguna manera, se toma su tiempo a veces para reaccionar porque así se busca, si se quiere, constatar los hechos y relevar información suficiente para informarnos nosotros y poder informar al movimiento antes de tomar alguna acción. Para hacer una estrategia pensada a veces la reacción inmediata pierde de vista el bosque y uno se queda con el árbol, entonces uno puede pensar con más claridad en como generar un impacto mayor, que no siempre requiere de la inmediatez.

  • ¿Considerás que, actualmente, hay una oleada y un crecimiento de la derecha, el fascismo y los discursos de odio en América Latina? ¿Cómo se explica esto teniendo en cuenta que, hasta hace menos de una década, la situación era totalmente contraria?

Creo que se ha avanzado mucho en los últimos tiempos en la agenda de derechos humanos y, como siempre, eso trae como consecuencia también la organización y reacción de los grupos más conservadores. Hay una avanzada muy fuerte de grupos que están en contra del derecho a la decisión, en contra de los derechos humanos fundamentales, y que es una problemática no solo regional sino global. Esto responde a muchísimas variables, que van más allá de lo económico, lo político y hasta lo social. Creo que eso requiere hoy una relectura de la realidad y ver cómo dar respuesta a estos temas. Estos grupos se han apropiado del lenguaje de los derechos humanos y utilizan la retórica de los derechos humanos para elaborar cosas que van en contra de estos mismos. Están presentes en espacios de disidencia política nacional e internacional, replicando experiencias de los movimientos de derechos humanos pero para generar odio y ponerse en contra de ellos. Hay que repensar entonces las estrategias a seguir en todos los ámbitos. Es un desafío como sociedad que tenemos todos por delante.

  • En el mundo, ¿se ve a la Argentina como pionera y exponente en materia de luchas por los derechos humanos? Teniendo en cuenta que aquí surgió el movimiento Ni Una Menos y la trascendencia que tomó la marea verde y la lucha por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que se visibilizó en todo el mundo, entre otros reclamos?

La lucha por los derechos humanos en Argentina es una inspiración para todo el mundo. Hay muchísimo interés en el movimiento internacional sobre la experiencia tanto de Ni Una Menos como, particularmente, la marea verde, que fue algo sin precedentes en la historia. La verdad que lo que sucedió en Argentina en los últimos años primero es consecuencia de un trabajo sostenido del movimiento feminista durante muchos años. Amnistía viene trabajando y forma parte de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito desde hace más de 8 años, esto habla de un trabajo sostenido, pero también creo que el salto cualitativo que tuvo en esta instancia fue el involucramiento de la juventud, el rol de los jóvenes en la defensa de los derechos las mujeres, niños y personas gestantes; no solo porque salieron a las calles y tomaron un posicionamiento sino por los diálogos interdireccionales que han tenido y que han permitido que muchas personas cambien su postura. También fue clave para el lugar que se le dio y se le da hoy a la Educación Sexual Integral; hoy en día, cuando el Ministerio de Educación va a hacer evaluaciones sobre el cumplimiento o no de la ESI en las escuelas, hay una conciencia y una denuncia sobre su falta, que antes estaba invisibilizada. Una ley que existe del año 2006 y que, sin embargo, a día de hoy no se aplica, y por eso ocho de cada diez alumnos de secundaria no recibe la apropiada educación sexual como corresponden a sus derechos. Hay una mirada muy biologicista sobre la ESI y una falta de abordaje en la prevención del abuso sexual infantil, uno de los temas más medulares en la agenda, dado que 2500 niñas de entre 10 y 14 años se convierten en madres en Argentina cada año.

  • ¿Por qué, si actualmente se denota una oleada juvenil de lucha y reivindicación de los derechos humanos, aún es muy difícil ver a esa juventud instalada la política con cargos reales?

Siempre los procesos de participación de la juventud en la política han sido decorativos. Históricamente existe una concepción de la niñez como objeto de protección y no como sujeto de derechos, y si bien eso a ido cambiando a lo largo de los años, es un cambio cultural que lleva tiempo. Se ha dado en los últimos años un crecimiento exponencial de los centros de estudiantes en las escuelas secundarias como espacio de participación y empoderamiento de los jóvenes, las asociaciones juveniles que quieren que sus voces sean escuchadas, la ley del voto joven que permite que mayores de 16 años estén habilitados para votar, y sin embargo vemos la barreras que todavía hay hoy en día, si tenemos en cuenta, por ejemplo, que más de 400 mil jóvenes no estaban empadronados para estas elecciones. Todavía son muchas las variables y los espacios que hay que ir dando para que, efectivamente, se garantice la participación que la juventud debe tener en la sociedad; y que no solo sea seleccionar dos o tres escuelas para que parezca que hay una participación sino que, efectivamente, se desarrollen políticas públicas que tengan en cuenta el cómo generar espacios de consulta y participación de los jóvenes y que la misma sea heterogénea, diversa y participativa. Un poco ese es el trabajo que se busca desde el programa de jóvenes de Amnistía Internacional, que es generar estos espacios, reclamar por su existencia y monitorear la implementación de políticas públicas, que supuestamente reciben pero que no es así, como por ejemplo la ya mencionada Ley de Educación Sexual Integral. Hay una gran resistencia a escuchar, se deslegitima a la persona joven como si no tuviese suficiente experiencia o como si su opinión no fuese tan válida como otras, sin embargo creo que han demostrado, con la marea verde poniendo como ejemplo, el potencial que tiene la juventud para modificar la realidad. Se dejó de subestimar el rol de la juventud en muchos ámbitos.

 

 

  • ¿Qué significa el pañuelo verde para vos?

Principalmente significa sororidad y la capacidad del movimiento de organizarse. El aborto fue un tema tabú durante muchos años y fue muy difícil salir de ese lugar de invisibilización y naturalización. En la situación a la que nos vemos expuestas millones de miles de mujeres me parece importante hablarnos como colectivo, porque esta es una lucha colectiva, y creo que enarbola eso. Por supuesto, el lema de la campaña es muy claro sobre todas las políticas que faltan para que las mujeres podamos garantizar nuestros derechos sexuales y reproductivos; ya sea acceder a educación para conocer y tomar decisiones libres sobre nuestros cuerpos, el acceso a métodos anticonceptivos, conocer la distintas opciones, acceder a consejerías amigables dónde, en un lenguaje claro, sencillo y accesible, nos puedan decir qué opciones tenemos, y que nosotras podemos elegir, y acceder al derecho al aborto legal, seguro y gratuito en cualquier hospital público del país.

  • ¿Cómo viviste todo lo que pasó el año pasado con la media sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en la Cámara de Diputados?

Con una emoción sin igual. Emoción de ver a una ciudadanía movilizada, reclamando y defendiendo sus derechos. Ver la participación de tantas generaciones de personas, la calle fue algo increíble, lo que se sentía, aguantar toda la noche a pesar del frío que hacía, y ver que estaban las históricas luchadoras, gente que viene acompañando y reclamando esto históricamente, trabajando transversalmente sobre estos temas, y el involucramiento de la juventud. La jornada en el Congreso y cuando se aprobó la media sanción en Diputados fue una de las cosas más movilizantes y emocionantes que viví. Me emociona pertenecer a un colectivo, no sentir que una está luchando sola sino ver a todo un pueblo movilizándose por una causa noble y justa. Lo que pasó hace un año fue algo sin igual.

 

 

  • ¿Cómo repercutió y de que forma se trabajó la histórica contratapa verde del New York Times con la percha en la previa del debate de la ILE en el Senado?

La repercusión que tuvo fue sin igual. Fue algo que se trabajó a nivel internacional, con el movimiento. Fue una propuesta que llevó tiempo evaluar, calcular el momento exacto para hacerlo y de qué forma simbolizar, así como tiene su potencia el pañuelo, un objeto o imagen fuerte que hablase de la vulneración de derechos que padecen las mujeres en Argentina y en el mundo. Por supuesto que la percha enarbola una de las formas en que muchas mujeres recurren a un aborto en condiciones inseguras, y los riesgos que esto conlleva. El New Your Times, en su diario de tirada universal, que tiene alcance en un montón de países, nos parecía un lugar estratégico para poder publicar esta contratapa. La repercusión superó totalmente nuestras expectativas, creemos que trascendió a Amnistía como organización. No solo se impuso a nivel mundial de una manera sorprendente, sino que, a raíz de todo lo que estaba aconteciendo, fue la primera vez en la historia que Amnistía Internacional cambió, a nivel global, su logo y su marca a color verde, para poder acompañar lo que estaba sucediendo en Argentina. Se posicionó como un símbolo del reclamo de las mujeres por la legalización del aborto, para nosotros fue algo maravilloso porque era esa la idea, que las autoridades noten que, globalmente, Argentina estaba siendo observada, y que en el mundo luchaban y esperaban que se aprobase el proyecto de ley. Fue un avance histórico, se logró un consenso después de un debate que fue participativo, en el que se escucharon las voces de las jóvenes en el Congreso, algo distintivo, de mujeres que han atravesado abortos inseguros, de funcionarios, académicos y demás, tuvimos una cantidad de argumentos ricos para poder dar un debate. Desgraciadamente, en Senadores, se perdió esa oportunidad histórica de reconocer los derechos de las mujeres y por eso seguimos luchando hoy en día.

  • ¿Sentís que este puede ser el año en el que, finalmente, se apruebe el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina?

Creo que, al ser un año electoral, es un año en el que se presentan muchos desafíos. Por supuesto, como lo ha hecho la campaña de manera constante, era un año en donde no se iba a dejar de presentar el proyecto de ley, porque el del aborto es un reclamo impostergable. Cada vez que el estado sigue demorando esta toma de decisiones, siguen sucediendo un montón de muertes de mujeres que son totalmente evitables. Y por eso es necesario seguir demandando que el estado legalice el aborto en Argentina. Este año considero que va haber pocas reuniones en el Congreso, porque al ser pleno año electoral sesiona mucho menos de lo que nos gustaría o debería, sin embargo creo que es una forma de que un tema tan emblemático y necesario siga estando en agenda, y que interpele a los candidatos presidenciales a tomar una postura sobre el aborto y los derechos sexuales y reproductivos. Es un tema prioritario en el que no vamos a dar ni un paso atrás en la lucha por nuestros derechos.