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Lucas Ramón Mendos: "Es clave que las personas LGBT puedan acceder a cargos en el Estado"

Hace pocos días, precisamente el pasado 17 de mayo, se conmemoró el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, donde se recuerda la eliminación de la homosexualidad de las listas de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud, hace ya 29 años. Sin embargo, este día también está vigente para repudiar la aún presente discriminación que sufren los colectivos, la propagación de discursos de odio y la exclusión y privación de derechos por parte de los estados. Pese a que ha habido muchos avances a nivel sociocultural en los últimos años, todavía hay países, 70 si nos referimos a los miembros parte de la ONU, que criminalizan los actos sexuales consentidos entre adultos del mismo sexo: donde se detiene, se tortura, se juzga, se encarcela y hasta, en algunos casos, en seis más específicamente, se asesina a personas únicamente por su condición sexual y de género. Aunque hay un brillo de esperanza, manifestado en países que han avanzado muchísimo en el reconocimiento de derechos y en avances en materia judicial por la defensa de las comunidades, y para prevenir y juzgar crímenes de odio y discursos violentos y fascistas.

Un informe que refleja el panorama en materia de derechos humanos del colectivo LGBTIQ es el que publica anualmente ILGA. Cada 365 días, la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales, una confederación de 1500 organizaciones ubicada en 150 países, publica el State Sponsored Homophobia que refleja detalladamente la situación a nivel mundial. Lucas Ramón Mendos es el Senior Research Officer a nivel mundial de ILGA y autor de dichos documentos. Abogado y Especialista Internacional en Derechos Humanos, Género, Diversidad Sexual y Salud Sexual y Reproductiva. Egresado de la Universidad de Buenos Aires, y con un posgrado en la Universidad de California, ha dedicado su vida a la investigación y defensa de los derechos humanos de las comunidades. En una charla mano a mano imperdible con Desgrabados, él nos habla de la nueva edición de este trabajo y nos brinda el panorama más completo a nivel nacional e internacional.

 

 

  • ¿Qué conclusiones generales sacan de esta nueva edición de Homofobia de Estado?

Esta es la 13ra edición. El informe se viene publicando de manera anual desde el año 2006, con la excepción del año pasado que no hubo una edición. Lo que hacemos es ir tomando registro de la evolución de las normas, en los 193 estados miembros de la ONU, en materia de orientación sexual. En un principio, el informe se especificó en aquellas que criminalizan los actos sexuales consentidos entre personas del mismo sexo en distintos países. A partir de 2015, se abrió un abanico de investigación en el cual empezamos a enfocarnos en todo lo que es protección contra la discriminación, ya sea constitucional y laboral, crímenes de odio y, además, supervisando la legislación que reconoce vínculos familiares, ya sea matrimonio igualitario como adopción. Lo que vemos es que, en el mundo, hay dos grandes lugares a donde se dirigen los estados. Hay un cúmulo de países que están luchando por la conquista de más derechos y, al mismo tiempo, hay otros en los que la situación está empeorando, ya sea criminalizando los actos sexuales consentidos entre personas del mismo sexo, restringiendo el espacio para la sociedad civil, limitando los registros de organizaciones o emitiendo normas que prohíben la difusión de información en la que se hable de diversidad sexual.

  • ¿Cómo se prepara un informe como el que ustedes realizan teniendo en cuenta la censura y la opresión de algunos estados, que criminalizan los actos sexuales consentidos entre personas del mismo sexo, y quienes no brindan esa información ni revelan datos como bien mencionas?

Esa es una realidad que está empeorando cada vez más. Es un gran desafío que tenemos cuando debemos recolectar información. Cada vez que investigamos sobre la situación de derechos humanos en un país donde la situación está empeorando, principalmente los Estados que se nuclean en la liga árabe, recurrimos a organizaciones y grupos LGBT que, de manera clandestina e informal, tratan de organizarse, muchas veces a través de las redes sociales para no llamar la atención de las autoridades. En algunos estados no solamente se prohíbe la inseminación sino también se han desarrollado esfuerzos para criminalizar cualquier tipo de expresión, como en Rusia con la prohibición de la propaganda homosexual. Lo que tratamos de hacer, siempre, es contar con la información que nos puedan remitir les activistas que forman parte de las organizaciones miembros de ILGA. También hay otras instituciones internacionales, como Amnistía Internacional, y periodistas que también recaban información, entonces muchas veces nos apoyamos en elles para tener una idea que no siempre es acabada pero nos da indicios de lo que podemos tener. Esta es quizás es una de las advertencias que siempre hacemos: la información con la que contamos es poca en relación a la realidad que sabemos no estamos cubriendo.

  • ¿Cuánto cambió la situación en Argentina desde la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género? Porque pese a que hoy se nota un avance en igualdad social y respeto, todavía ocurren casos de homofobia, travesticidios, propagación de discursos de odio y biologicistas, entre otros, que en algunos casos incluso viene desde las fuerzas estatales que deberían proteger a los ciudadanos.

En los últimos años hubo un estancamiento y, en algunos casos, una regresión importante en lo que confiere a políticas públicas enfocadas en la diversidad sexual y de género e implementación de normas. Desde el matrimonio igualitario en adelante, ILGA vió que Argentina se convirtió en un país donde los debates en torno a la ley llevaron a un cambio de conciencia que eso, cuando en algunos países, se da a la inversa: primero el debate social que termina derivando el cambio legal y jurídico. Argentina, en ese sentido, allá por el año 2010, fue una grata sorpresa. A partir de ahí hubo un efecto también donde se pudo ver, tanto a nivel regional, con lo que fue la acción de les activistas argentinos y argentinas, un efecto contagio y réplica en otros estados. Sin embargo, desde 2015, lo que se da es una legitimación en muchos aspectos de varios discursos de odio, con funcionarios públicos que realizaron declaraciones homofóbicas y transfobicas, legitimando discursos que anteriormente no estaban tan comúnmente en los medios de comunicación y dándose así un crecimiento exponencial de los casos de denuncias por agresiones homolesbotransfobicas. Además, se denota una falta de implementación de leyes que requieren políticas públicas efectivas y destinación de recursos a políticas ya implementadas. El Cupo Laboral para personas Trans es uno de los casos más paradigmáticos del que también hemos recibido información; en la Provincia de Buenos Aires, vigente desde el 2015, la gobernadora Vidal se niega sistemáticamente a reglamentarla, de modo tal que no se ha podido avanzar en la contratación de personas para cumplir con el cupo, qué es una obligación legal. Es evidente que, a nivel nacional, hay una regresión en materia de derechos humanos. Existe un escenario donde hay dificultades que antes no se veían, y eso implica que no se han destinado recursos y no se han implementado seriamente políticas que requiere atención urgente, sobre todo a lo que hace que las personas trans puedan seguir de ese círculo de exclusión total, principalmente en materia de derechos económicos y sociales, además del crecimiento de discursos antitrans. No tenemos información de que haya habido políticas públicas encaminadas a poder disminuir de alguna forma estereotipos o prejuicios. Hubiera sido interesante ver una continuidad en esas políticas y, lamentablemente, no ha sido el caso. Es clave que las personas LGBT puedan acceder a cargos en el Estado.

  • ¿Por qué pensás que aún no se ha visto un interés real en la política para incluir en la Constitución artículos referidos a la defensa de los derechos y contra la discriminación de la comunidad LGBTIQ?

La no sanción de una Ley Antidiscriminatoria que tenga explícitamente contemplada la orientación sexual y la identidad de género es la razón por la cual Argentina, en el mapa de nuestro informe, aparece con el color más bajo dentro de la escala de azules que tenemos para caracterizar a los países que protegen contra la discriminación. Pese a que sí hubo normas locales en la Ciudad de Buenos Aires y Rosario, no hubo avances serios en esta área a nivel nacional y mantiene vigente la implementada en la década del 80. Esa es una enorme deuda que permitiría, sin dudas, poder tener políticas públicas mucho más claras y, eventualmente, poder tener una base legal para sancionar actos discriminatorios. Sí hubo una reforma en 2012 del Código Penal, donde se pudo incluir lo que son los homicidios y las lesiones cuando son cometidas en base al odio a la orientación sexual o la identidad de género de la víctima. Esto fue uno de los logros que reflejamos en el informe en su edición del año pasado. Por primera vez, un Tribunal Oral encontró y determinó que hubo un asesinato agravado por el odio a la identidad de género mediando violencia de género en el caso de la activista trans Diana Sacayán. En ese aspecto, sí hubo un avance pero falta la pata de la ley civil con la Ley Antidiscriminatoria.

  • ¿Tenés esperanza de que algún día no sea necesario realizar un informe porque no existirá la homofobia y porque los estados garantizarán la protección y los derechos de las personas homosexuales?

Yo creo que sí. Uno está quizás con un nivel de expectativa muy fuerte respecto a eso y cuando las cosas no suceden indudablemente se frustra. El experto internacional que tiene la ONU en materia orientación sexual e identidad de género puso un objetivo de que, para 2030, dejen de existir países donde todavía criminalizan las relaciones sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. Un objetivo que se puso para orientar los esfuerzos a nivel internacional. Aferrarse a eso también a uno le da esperanza de que el día de mañana este trabajo y este informe no tengan que existir. Lo cierto es que hay señales de todo tipo, en las que a uno le hace pensar que es así y en las que me hace pensar que nunca va a terminar. Obviamente uno siempre se va a aferrar a las buenas. Ojalá algún día así sea.

 

 

(Fotos: Prensa ILGA)